¡BIENVENIDOS!

Les brindamos nuestra calurosa bienvenida al blog de la Fundación El Recodo del Sol, una institución dedicada a la educación popular, la promoción de las artes y la animación socio cultural.

Nacimos como Centro Cultural El Recodo del Sol en el año 2001. Desde entonces hemos desarrollado talleres de educación no formal en las más diversas temáticas.

Dedicamos especial impulso a la promoción de las artes: música, plástica, literatura, artesanías. También realizamos acciones socio-comunitarias entre 2002 y 2003 con la creación del merendero El Recodo del Niño.

En 2006 se creó la biblioteca Miguel Aurelio Paz, con una dotación valiosa de libros, diccionarios, revistas, obras en distintos idiomas.

Se desarrollan talleres de Canto con adultos, Periodismo Infanto-Juvenil, Teatro, Música, Yoga. Y luego de poner en práctica en 2011 el proyecto ¡SALUD, ARTE! CREAMOS, CUIDAMOS NUESTRA SALUD Y NOS COMUNICAMOS CON LA VECINDAD, destinado a la comunidad del barrio, niños, jóvenes y familias, continuamos con talleres infanto juveniles los sábados, de 16 a 18 hs.

Se han desarrollado innumerables recitales de música, presentaciones de libros, charlas-debates, muestras de pintura, exposición de artesanías, encuentros de trovautores, de dramaturgos, reuniones políticas, fiestas populares, espectáculos para niños...

jueves, 9 de enero de 2014

CAMBIOS POSIBLES, por el periodista MARIANO SARAVIA



NOTA del periodista  MARIANO SARAVIA EN REVISTA 23
CAMBIOS POSIBLES:  UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO SOCIAL EN BARRIO QUEBRADA HONDA

El Recodo, el Dibo, el 2014, los cambios y el hombre nuevo.

 El Recodo del Sol es un lugar mágico enclavado en las Sierras Chicas. Entre Unquillo y Cabana. Una ex capilla convertida en salón cultural,  donde suelen tocar desde músicos populares de la zona hasta artistas reconocidos como Lito Nebbia, Raúl Porchetto, Osvaldo Bayer o Santiago Feliú. Pero El Recodo del Sol es mucho más que eso. En realidad surge de la Fundación El Recodo del Sol, una institución dedicada a la educación popular, la promoción de las artes y la animación socio cultural. Su alma máter es Martha González, cofundadora allá por el 2001. ¿Por qué proponemos este tema al lector en este primer número de 2014? Porque nos parece que es un buen ejemplo de todo lo que se puede, de todo lo que somos capaces de hacer los cordobeses y los argentinos, a pesar de los pesares. Es un hermoso ejemplo de que otro mundo no sólo es posible sino que es imprescindible. Y que lo podemos lograr. Al menos podemos cambiar el mundo que nos circunda, nuestro mundo próximo. En El Recodo del Sol, durante toda la semana y durante todo el año se dan talleres de educación no formal de las más diversas temáticas y se da un especial impulso a la promoción de la música, la plástica, la literatura y las artesanías. Y hasta funciona un merendero llamado El Recodo del Niño. En el año 2006 se creó la biblioteca Miguel Aurelio Paz, y además se dan talleres de canto para adultos, periodismo infanto-juvenil, teatro, música y yoga. Y lo que da origen a esta nota, el programa “Salud arte. Creamos, cuidamos nuestra salud y nos comunicamos con la vecindad”. Porque no tendría sentido ser un lugar paradisíaco en un lugar mágico pero rodeado de la más lacerante pero ignorada de nuestras realidades. Es que El Recodo del Sol está en el camino a Cabana y Los Quebrachitos, en Unquillo. Por ahí circulan diariamente autos último modelo y también de los otros. Personas de distintas clases sociales pero que muy pocas veces miran al costado por la ventanilla. Si lo hicieran, verían el complejo Dibo y el barrio Quebrada Honda, donde sus habitantes tienen que pelearla diariamente como cualquier cordobés de cualquier villa extramuros. Este lugar fue, otrora, un centro turístico de gran convocatoria. La decadencia de la actividad turística a partir de la década de la década del ‘70, la crisis económica que padeciera el país y la provincia durante los ‘80, profundizada en los ‘90 y que hiciera explosión en el 2001 impactó en la localidad y sus consecuencias se reflejan en el deterioro edilicio y la obsolescencia funcional y constructiva del complejo Dibo. En la actualidad, 40 familias pobres que no cuentan con trabajos estables ocupan o alquilan esos pequeños departamentos, con instalaciones sanitarias deficitarias que ponen en riesgo la salud de sus habitantes. Desde mediados de 2011, la Fundación El Recodo del Sol aplica en el barrio Quebrada Honda este proyecto llamado “Salud arte…”, iniciativa pensada para fortalecer vínculos con la población de los barrios cercanos, mediante actividades tendientes a integrar salud, arte y comunicación, y destinadas a niñas, niños, adolescentes y familias del barrio. En conversación con Veintitrés, Martha González explicó: “El proyecto se elaboró para promover la integración de la comunidad desde lo pedagógico, lo conceptual y lo artístico, basándose en la Ley 26061 de protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes. La aplicación de este proyecto contó con un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y se realizaron talleres participativos, construyendo espacios de pertenencia y contención en relación con la salud, la nutrición, el arte, la comunicación, la convivencia. Desde enero de 2012, ya finalizada la aplicación del subsidio, seguimos trabajando con voluntarios y voluntarias para la atención de niñas y niños del barrio los días sábados, en actividades que integran plástica, literatura, convivencia, ajedrez, cuidado del ambiente”. Pero además este proyecto, más allá de los objetivos previstos, posibilitó el acercamiento con adultos que viven en el complejo Dibo. Allí, cada familia ocupa pequeños departamentos de un dormitorio, en los que suelen convivir, en algunos casos, hasta 15 personas (abuelas, madres, hijas madres, niños). Los habitantes actuales de este complejo vienen, en su mayoría de barrios de la ciudad de Córdoba y de Unquillo. Los departamentos se alquilan de manera precaria, es decir, sin contrato, con bajo costo (150 pesos actualmente). Quince de estos departamentos son ocupados de manera discontinua, es decir, por familias que los habitan de manera transitoria. Otros ya han adoptado esta vivienda de manera más estable, dentro de la precariedad de este tipo de alquiler. Pero lo peor es el estado del complejo y de los servicios. Y aquí surge el otro gran trabajo de El Recodo del Sol, y cómo tendiendo puentes con el Estado, ha logrado algunas mejoras importantes para la gente. No sólo con los programas del Estado nacional, sino también con un trabajo directo con el Estado municipal. Todo puede (y debe) mejorar En el complejo Dibo, el agua se provee de pozos que pueden estar contaminados y de tanques que no cuentan con la higiene necesaria. El sistema cloacal desemboca en el arroyo y se producen roturas durante las crecientes del período de verano. No existen contenedores de residuos adecuados, lo cual suma al estado de falta de higiene. El barrio Quebrada Honda está a 30 cuadras del centro de Unquillo, y por lo tanto a esa distancia del hospital. En diciembre de 2011 se retiró un tráiler de la Dirección de Salud de la Municipalidad, destinado a atención primaria de la salud de la zona, que atendía los jueves de 8 a 17. Por lo tanto, las familias de esta zona se quedaron sin atención de salud. También los vecinos piden que se atienda el problema de la adicción a drogas, delincuencia, niños solos en la calle y la limpieza del arroyo. En una entrevista a una vecina del barrio, publicada en la revista Quebrada Creativa, Carmen Mendoza manifiesta: “… a mediados del año 2010 la policía local realizó allanamientos en el complejo que marcaron un antes y un después… Nos escracharon en los diarios, quedamos todos con una cruz y a muchos les costó conseguir trabajo, por decir que era de Dibo… Fue violenta esa época para nosotros, con policías con armas en medio de las criaturas… nos separamos mucho… perdimos amistades… nos cerramos”. Para Martha González, “a partir de la experiencia llevada a cabo con la aplicación del proyecto Salud, Arte! en materia de educación y salud, entendemos que existen problemas integrales en esta comunidad y que podrían sintetizarse en pobreza y exclusión”. “Además de la pobreza, lo peor es la exclusión porque el Dibo está estigmatizado por otros habitantes del barrio Quebrada Honda y de otros barrios circundantes debido a una situación de marginalidad que la misma vulnerabilidad provoca”, completa Martha. Ante el aislamiento, la falta de viviendas, la ausencia del Estado, la precariedad en la provisión de agua, la falta de elementos para la disposición de los residuos y para el tratamiento de efluentes cloacales en el complejo Dibo, se inició un trabajo más fuerte con la comunidad y con la Municipalidad de Unquillo. ¿Cambió algo? Si, para ejemplo de muchos que sin luchar descreen en que los cambios son posibles. Por empezar cambió la comunicación con las mujeres del barrio, casi todas madres de niños y niñas que participan de los talleres de la fundación. Y como suele suceder, las mujeres fueron el motor del cambio. Primero, un cambio de actitud. Luego se hizo un relevamiento de familias para luego organizarse y presentar sus reclamos en conjunto ante los distintos niveles del Estado. Un Estado que había estado ausente en las últimas décadas, un Estado absolutamente responsable de la situación de abandono de estos ciudadanos. Entonces sí, se redactaron reclamos al intendente de Unquillo (Germán Jalil), al Concejo Deliberante y a la Cooperativa de Agua. El intendente respondió y las mujeres lo citaron en El Recodo del Sol. En esa reunión participaron 15 mujeres, algunos miembros de la fundación, el intendente Jalil y su secretario de Obras Públicas. Las mujeres les presentaron a sus funcionarios tres reclamos muy concretos: el agua potable y la limpieza de los tanques; el arreglo de las cloacas que estaban permanentemente colapsadas y tiraban sus efluentes al arroyo; la recolección de basura, y finalmente un dispensario médico. La respuesta fue casi inmediata y al día siguiente empezaron los trabajos. Tan es así que actualmente, estas familias pueden brindar (aunque sea con una sidra o un vino de mesa) porque tienen agua potable, se mejoró la recolección de residuos y se abrió un dispensario médico frente al complejo Dibo, que garantiza la atención primaria de la salud. Queda para este 2014 esperar que se concrete el mejoramiento y arreglo de las cloacas, algo fundamental para la higiene y la salud pública. “Todo esto es muy gratificante porque demuestra que vale la pena luchar –cuenta Martha-. Además, las mamás han organizado un comedor al que han llamado Manos Solidarias, desde la fundación colaboramos con alimentos que solicitamos a la Fundación Banco de Alimentos, ellas lo han planteado como un lugar de encuentro entre adultos, niños y jóvenes alrededor de una mesa comunitaria”. Y desde noviembre alumnos y alumnas de la Escuela de Trabajo Social de la UNC, en convenio con la Fundación, realizan prácticas en el complejo, para ayudar a las mujeres a organizarse. ¿Qué falta todavía? Mucho. Por empezar el incentivo para más educación entre adultos/as, incentivo para el logro de una actividad productiva. El programa MI PC podría orientarse en esos sentidos. También están tratando de organizar un emprendimiento de huertas comunitarias. “Consideramos también indispensable un proceso de educación de adultos/as, orientado a la organización comunitaria y a la valoración del trabajo como organizador de la vida de las personas”, subraya Martha. También ayuda la Ley de Medios Por otro lado, la Fundación El Recodo del Sol y Radio Nativa de Unquillo, fueron seleccionadas por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), como uno de los 55 proyectos radiofónicos a nivel nacional que resultaron ganadores de la segunda convocatoria del Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual. El proyecto premiado consiste en promover un espacio de participación a través de la comunicación, para la vecindad del Dibo. Al respecto, Martha cuenta: “Con esto intentaremos el fortalecimiento de la sociedad civil, la organización de la base social, la identificación de los actores y el rol que ellos desempeñan para establecer un modelo de democracia participativa que garantice calidad de vida e inclusión social. Intentaremos instalar un espacio de comunicación, que tenga como fin producir contenidos para ser difundidos a través del reconocimiento y la visibilización de las realidades particulares, que se multiplican en el contexto, incentivando así el desarrollo y la integración de sectores excluidos, suscitando la alianza de individuos en la solución de problemas sociales críticos de la comunidad. Por esto, buscamos promover el reconocimiento de los afectados como actores sociales, que a través de la elaboración de productos comunicacionales pueden instalar la concientización de las condiciones en que habitan e incidir en ellas para modificar las variables socio-económicas, y culturales-educativas en que viven y mejorar su calidad de vida, además de instalar en la sociedad unquillense una realidad que le atañe, eliminando sesgos discriminatorios que hoy están instalados en relación al Complejo Dibo”. Concretamente, van a empezar con la producción de 50 micros de 12 minutos cada uno y 60 mensajes publicitarios de dos minutos cada uno. El eje general serán los Derechos Humanos, pero atentos a la realidad del Dibo, las temáticas girarán en torno a la perspectiva de género, la lucha contra la violencia, la niñez y la adolescencia, la diversidad cultural y los valores sociales. “Los temas rescatarán las particularidades que identifican a los actores, para el reconocimiento entre ellos y para transformar la imagen que la sociedad tiene sobre este lugar”, concluye Martha. La puesta al aire del proyecto, que también será en Radio Nexo de Villa Allende, se iniciará en el mes de marzo. Por todo esto, ¿cómo no creer que los cambios son posibles? ¿Cómo no creer en la lucha? ¿Cómo no brindar por el 2014? Porque todavía hay esperanza en la paz, en la vida compartida, en la lucha solidaria. En la superación del ser humano. En el hombre nuevo.

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